Nueva publicación de la 

Secretaría de Relaciones Exteriores

 

 

encuentro

Encuentro presidencial Dáz -Taft, 16 de octubre, 1909 

México, SRE/Acervo Histórico Diplomático, 2016. 

Precios:

Pasta de lujo: $643.00

Pasta rusrica: $572.00

 

El 16 de octubre de 1909 se reunieron por primera vez los mandatarios de México y Estados Unidos. El 15 de octubre el presidente de México, Porfirio Díaz, llegó a Ciudad Juárez, Chihuahua, para preparar la primera de las dos reuniones que tuvo con el presidente de Estados Unidos, William H. Taft; la primera en El Paso, Texas, y la segunda en Ciudad Juárez.
El día 16 el presidente Díaz cruzó el puente internacional y se reunió en la Cámara de Comercio de El Paso con el presidente Taft. Díaz fue recibido por una comitiva encabezada por el secretario de Guerra de Estados Unidos Jacob M. Dickinson.
Por la tarde nuevamente se reunieron, pero ahora en la Aduana de Ciudad Juárez, dónde una comitiva mexicana recibió al mandatario estadunidense quien dijo: “hasta donde alcanza mi memoria, ningún presidente estadounidense había pisado tierras mexicanas”.
La entrevista Díaz-Taft ocurrió en un contexto tenso de las relaciones México-Estados Unidos ante el inminente estallido de la Revolución mexicana. La zona fronteriza se convirtió en base de apoyo de los disidentes políticos mexicanos contra el porfirismo y desde Estados Unidos preparaban la rebelión en México a partir de la frontera norte. Esto motivó el reclamo diplomático de las autoridades mexicanas ante el gobierno de Washington, quienes ni por asomo deseaban el derrocamiento de Díaz en virtud de las cuantiosas inversiones y redes de intereses económicos establecidos en México. Para ese entonces la administración del presidente Taft no tenía en cuenta la dimensión y el alcance de los problemas en México.
A pesar de la entrevista, siempre hubo una actitud distante por parte del gobierno de Taft hacia el de Díaz. A México le preocupa la política injerencista de Estados Unidos en el continente, por eso buscaba inversionistas británicos en áreas como el petróleo y las comunicaciones ferroviarias. Sin embargo –y a pesar del distanciamiento- Díaz le aseguró a Taft que se sentía responsable de las inversiones estadunidenses en territorio mexicano
Pese a que no hubo acuerdos emanados de la reunión, el carácter histórico del encuentro ocupó la atención de la opinión pública en ambos lados a través de los reportajes fotográficos que evidenciaron el contraste entre dos estilos políticos y ceremoniales; y quedó en la historia como el primer encuentro entre los presidentes de ambas naciones.