Historia de las relaciones internacionales de México, 1821-2010

Mercedes de Vega, Coord. 7 vols. México. Secretaría de Relaciones Exteriores,

Dirección General del Acervo Histórico Diplomático, 2011

 

 

Tomo I. América del Norte

Octavio Herrera

Arturo Santa Cruz

 

La primera parte del tomo estudia las relaciones de México con Estados Unidos durante el siglo XIX y hasta principios del XX; y destaca los esfuerzos de México para no ser avasallado por la política expansiva de la potencia del norte. El reto que plantea el autor es elaborar un texto que aborde todos los tipos de relaciones entre ambos países para así ponderar lo diverso del objeto de estudio, donde la esencia es el conflicto e incluso la injerencia diplomática y militar en México por parte de Estados Unidos. La segunda parte retoma el hilo histórico de la primera para estudiar las relaciones entre México y Estados Unidos a partir del surgimiento de un nuevo nacionalismo y concepción de la soberanía nacional emanados de la Revolución. El nuevo discurso sobre el carácter del Estado posrevolucionario marcó los principios de política exterior de México y al mismo propició los encuentros y desencuentros con el vecino del norte.

Incluye un apartado sobre Canadá, en el que se presenta una selección de temas que permiten entender tanto la construcción diferenciada de la soberanía, como su cambio a lo largo del periodo de referencia. Los temas están divididos en tres rubros: estructurales, críticos, y simbólicos. Los temas estructurales son aquellos que muestran cierta permanencia y que responden a factores, tanto históricos como culturales o aún geográficos, sobre los que los agentes de los dos países poco pueden hacer para modificarlos sustancialmente en el corto plazo. Los temas estructurales son los hilos conductores de la relación bilateral, y se clasifican en dos vertientes: económicos y políticos. Los temas críticos, en contraste, son aquellos de naturaleza más efímera pero cuya resolución ha sido crucial para México. Los momentos críticos son pues puntos de inflexión, y en el caso del foco de este trabajo, periodos en los cuales la soberanía en determinado momento y área de temas estaba en juego.

 

 

 

Tomo II. Centroamérica

Manuel Ángel Castillo

Mónica Toussaint

Mario Vázquez Olivera

 

La tesis de este tomo es que las relaciones México-Centroamérica han estado vinculadas tanto por los cambios políticos internos, como con el contexto internacional. De ahí que los conflictos, los procesos de negociación y las alianzas sean los elementos que confieren dinamismo a las relaciones bilaterales, entre las que tienen especial relevancia los casos de Guatemala y Belice, por tratarse de países fronterizos.

El siglo XIX se distinguió por la inestabilidad por conflictos internos de cada país y la definición de los territorios; en las primeras décadas del siglo XX fueron pocos los vínculos de México con los dictadores centroamericanos, salvo en ciertas coyunturas. A partir de 1978 la política exterior mexicana adquirió una marcada vocación centroamericanista y un activismo frente a las crisis regionales, como el caso del Grupo Contadora. Empero, en años recientes se detecta un alto grado de inoperancia en los mecanismos de cooperación regional, razón por la que los autores cuestionan el verdadero lugar de la región en la agenda internacional del gobierno mexicano. Se acompañan temas actuales como la expansión del comercio a través de tratados, la migración y desplazamiento de personas y la protección del área de operación del TLCAN.

 

Tomo III. Caribe

Rafael Rojas

Ana Covarrubias

 

De acuerdo con los autores, la historia de las relaciones entre México y el Caribe es la historia de la descolonización, las luchas por la formación de los Estados y la definición de modelos políticos y económicos, así como también de la caída de imperios, el surgimiento de Estados Unidos como potencia mundial y escenario de la práctica de la intervención.

Destaca la injerencia de potencias europeas en las relaciones de México con las islas antillanas y el papel de nuestro país como receptor de cientos de exiliados que impulsaron la independencia de sus islas, principalmente en el caso de Cuba, país con el que México ha tenido el vínculo más fuerte y permanente del Caribe. Empero, las regiones anglófonas y francófonas no han sido importantes en la agenda internacional, salvo en eventos excepcionales, y por ello no existen relaciones sustanciales. Inclusive así, la historia entre México, Haití, Cuba, República Dominicana y otros países ha sido parte de un sistema internacional que ha influido en ellos y al que han influido.

 

Tomo IV. América del Sur

Guillermo Palacios

 

En este tomo se tratan los temas de la búsqueda de reconocimiento y los primeros contactos diplomáticos entre México y América del Sur; posteriormente se estudia la época de la Revolución mexicana en la que, por un tiempo, las relaciones entre México y las naciones de la región se dispersaron, y Argentina, Brasil y Chile mediaron entre las fuerzas revolucionarias y el gobierno usurpador de Victoriano Huerta. A partir del gobierno de Carranza, y con mayor énfasis a partir del de Álvaro Obregón, la política exterior se enfocó en la restauración de sus relaciones con las principales potencias de América del Sur para crear una red de protección continental contra el imperialismo de Estados Unidos. De esta forma, a raíz de los conflictos en América del Sur en la década de 1930, y de vencer batallas por el reconocimiento posrevolucionario gracias a la firma de un modus vivendi con las compañías petroleras y por la resolución de numerosos problemas por medio del establecimiento de las comisiones de reclamaciones, pareció significar el lanzamiento de México a la arena de la política internacional.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial catapultó a México a una posición de importancia regional sin precedentes, debido a tres factores fundamentales: su posición de cabeza geográfica del continente latinoamericano, con costas en los dos océanos; su notable producción de petróleo, y su vecindad con Estados Unidos. Los tres elementos confluyeron hacia un cuarto, que en realidad resumía a todos: una inédita alianza, cada vez más estrecha, con Washington. De esta manera se fraguó el escenario actual de completa adhesión a Estados Unidos y de presencia constante y prioritaria, en el discurso, de la política exterior hacia América del Sur; no obstante, el discurso no se ha traducido en acciones concretas, las cuales no sólo dependerán de la capacidad del gobierno mexicano en identificar intereses viables en la zona, sino del reconocimiento de su complejidad.

 

Tomo V. Europa

Antonia Pi-Suñer

Paolo Riguzzi

Lorena Ruano

 

Es un amplio y minucioso estudio de las relaciones de México con Europa donde además de los Estados, la distribución de poder y conflictos, se incluyen los lazos culturales e intelectuales, los intercambios económicos e incluso la interacción con organizaciones no gubernamentales. En el periodo que va de 1821 a 2010 las relaciones de México con Europa dependieron de otros cambios políticos y sociales, como el paso de sociedades rurales a industrializadas, el tránsito del absolutismo a regímenes modernos, el estallido de las guerras mundiales y vertiginosos cambios tecnológicos, por lo que el análisis de las relaciones requiere de un enfoque multidisciplinario.

La idea general del libro es que la importancia de la relación entre ambas partes sigue una trayectoria de descenso, interrumpida por episodios de acercamiento, debido al peso de la geopolítica y el acercamiento de México hacia Estados Unidos, las prioridades de los países europeos y el declive de la migración.

 

Tomo VI. Asia

Francisco Javier Haro

José Luis León

Juan José Ramírez

 

Una de las tesis del tomo es que las relaciones con Asia surgieron en el siglo XIX de la preocupación del gobierno mexicano por obtener el reconocimiento de su soberanía y así enfrentar las intervenciones extranjeras. Sin embargo, con el tiempo se desdibujo el interés por la región. Las relaciones con Asia han sido escasas o de poca intensidad dependiendo de casos muy específicos, como las migraciones; por ello se habla de relaciones intergubernamentales, pues los contactos de México están dirigidos a algún país en particular y no a la región completa.

El estudio se centra en las relaciones con Japón, China y la República de Corea, y en la región del sureste de Asia se privilegiaron las relaciones con Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur y Vietnam. Se acompañan los esfuerzos de México por ampliar las relaciones con toda la región a partir de foros multilaterales y siempre en el contexto de temas de comercio o terrorismo internacional.

 

Tomo VII. África y Medio Oriente

Hilda Varela

Indira Iasel Sánchez

 

En este tomo, dividido en dos partes, se identifican los temas centrales y conflictos en la zona que definen el equilibro de poder regional y por ende la dinámica de las relaciones internacionales de México con dichas áreas. En sentido estricto las relaciones comenzaron en el siglo xx y corresponden al ámbito político diplomático y sólo en contados casos hacen referencia a acuerdos comerciales.

Por diversos motivos, las regiones de África y Medio Oriente no han sido un tema prioritario en la política exterior mexicana, sin embargo, el tomo describe y analiza los diferentes momentos de la relación de México con estas dos áreas, subrayando en cada etapa las coyunturas del cambio político y económico en nuestro país, en esas regiones y los acontecimientos en el sistema internacional.

Destacan los acercamientos diplomáticos con el Imperio otomano y el Imperio persa, los movimientos migratorios bóer, palestino y libanés hacia nuestro país, el proceso de descolonización, la participación de México como observador en el movimiento de Países No Alineados y la Organización de Países Exportadores de Petróleo; y las relaciones con la región en el contexto del neoliberalismo y la guerra contra el terrorismo.